¿Por qué tan temprano, si apenas tiene dientes?
Por dos razones. La primera es de prevención: a esa edad se corrigen los hábitos que producen la mayoría de las caries infantiles —el biberón nocturno, el jugo entre comidas— cuando todavía se pueden corregir sin drama.
La segunda es psicológica, y pesa toda la vida. Un niño que conoce el consultorio a los dos años, jugando y sin que le duela nada, no desarrolla miedo al dentista. Uno que llega a los seis porque le duele, asocia el lugar con dolor y esa asociación puede durar hasta los cuarenta.
¿Los dientes de leche importan, si se van a caer igual?
Importan mucho, y esta es probablemente la creencia que más daño hace.
- Guardan el espacio del diente permanente. Perder uno antes de tiempo hace que los vecinos se muevan y el definitivo salga torcido o quede atrapado.
- Se infectan igual. Una caries en un diente de leche llega al nervio más rápido, porque el esmalte es más delgado, y la infección puede dañar el germen del permanente que está debajo.
- Sirven para masticar y hablar. Un niño con dolor mastica mal, come menos y a veces cambia la pronunciación.
¿Qué es la caries del biberón y cómo se evita?
Es la caries que aparece en los dientes de arriba del frente cuando el niño se duerme con el biberón de leche, jugo o agua azucarada. Durante el sueño casi no hay saliva, así que el azúcar queda horas en contacto con el esmalte.
Se evita con tres reglas simples: nada de biberón en la cama que no sea agua; pasar al vaso hacia el año de edad; y limpiar la encía con una gasa húmeda incluso antes de que salgan los dientes.
Se reconoce temprano por unas líneas blancas mate junto a la encía en los dientes de arriba del frente. En esa fase todavía es reversible con flúor y cambio de hábitos, y no hace falta tocar el diente. Si se deja avanzar, esas líneas se vuelven marrones, luego se cavitan, y a los tres años el tratamiento puede requerir sedación. La diferencia entre una cosa y la otra suele ser de meses.
Una precisión que a menudo tranquiliza a los padres: esto no es «que el niño coma muchos dulces». La caries del biberón depende sobre todo del tiempo de contacto, no de la cantidad. Un biberón de leche natural, sin azúcar añadido, tomado dormido toda la noche, hace más daño que un dulce a media tarde.
¿Qué pasa en la primera visita?
Conviene saberlo para poder contárselo al niño con antelación, que es la mitad del trabajo.
La primera cita dura entre quince y veinte minutos y normalmente no incluye ningún tratamiento. El niño pequeño se revisa rodilla con rodilla: el padre se sienta frente al odontólogo, el niño de cara al padre, y se le recuesta la cabeza sobre las piernas del odontólogo. Ve la cara de su padre todo el tiempo y no hay sillón, ni luz encima, ni nada que asuste.
En esa visita se mira el número y la posición de los dientes, se busca mancha blanca inicial, se revisan los frenillos y se habla de biberón, chupete y cepillado. Muchas veces se aplica barniz de flúor, que se pinta en segundos, no sabe mal y no requiere que el niño se quede quieto mucho rato; se repite cada seis meses, o cada tres si el riesgo de caries es alto.
Si el niño llora, no pasa nada y no es una visita perdida. A esa edad llorar es la respuesta normal a algo desconocido, no una señal de que algo salió mal. Lo que buscamos en la primera cita es que salga por su propio pie y con ganas de volver.
¿Cómo cepillar los dientes de un niño?
- Hasta los 3 años: cepillo pequeño y una cantidad de pasta con flúor del tamaño de un grano de arroz.
- De 3 a 6 años: del tamaño de un guisante, y enseñarle a escupir sin enjuagar mucho.
- Hasta los 7 u 8 años el cepillado lo termina un adulto. Antes de esa edad la coordinación de la mano no alcanza, aunque el niño quiera hacerlo solo. Déjelo empezar a él y termine usted.
- Hilo dental desde que dos dientes se tocan entre sí.
¿Cómo evito que le tenga miedo al dentista?
Lo que más ayuda es lo que se dice en casa antes de la cita:
- No prometa que «no le van a hacer nada» si va a haber tratamiento. Si se rompe esa promesa, pierde la confianza para todas las citas siguientes.
- Evite las palabras de miedo, aunque sea para negarlas: «no te va a doler», «no te van a inyectar». El niño se queda con «doler» y con «inyectar».
- No use al dentista como amenaza («si no te cepillas, te van a sacar el diente»).
- Cite temprano en el día, cuando el niño está descansado, y no justo a la hora de la siesta.
En nuestras dos sucursales tenemos odontopediatría y un área de espera pensada para niños. Puede agendar a toda la familia el mismo día, una cita tras otra, o ver las instalaciones antes de venir.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad salen y se caen los dientes de leche?
Los primeros suelen salir entre los 6 y los 10 meses y se completan hacia los tres años. La caída empieza alrededor de los 6 años y termina cerca de los 12. Variaciones de varios meses son normales.
¿Puedo entrar al consultorio con mi hijo?
Sí. En las primeras visitas la presencia de los padres tranquiliza. Con niños mayores a veces sugerimos esperar afuera unos minutos, porque suelen cooperar más cuando no tienen público.
¿Se le puede poner anestesia a un niño?
Sí, con dosis calculadas por peso y aplicando primero un gel que adormece la encía. Explicamos cada paso con palabras que el niño entienda, sin sorpresas.
¿Mi hijo se chupa el dedo, hay que hacer algo?
Antes de los tres o cuatro años suele resolverse solo. Si sigue después de que empiecen a salir los permanentes, conviene intervenir: puede desplazar los dientes y abrir la mordida. Funciona mejor un plan de recompensas acordado con el niño que un regaño o un producto amargo.
¿Hay que sellar las muelas de los niños?
Los selladores son una capa de resina que rellena los surcos profundos de las muelas definitivas, donde el cepillo no entra. Se colocan poco después de que sale la muela, hacia los 6 y los 12 años, no duelen y no requieren anestesia ni tocar el diente. En un niño con surcos marcados es de las medidas preventivas que mejor rinden.
¿Le puede dar caries a un bebé que solo toma leche materna?
Sí, aunque es menos frecuente. El factor no es la leche en sí sino el contacto prolongado sin limpieza, sobre todo con tomas nocturnas frecuentes una vez que ya salieron los dientes. No es motivo para destetar: es motivo para pasar la gasa o el cepillo antes de dormir.
Fuentes
- Fluoride toothpaste use for young children: cantidad recomendada por edad The Journal of the American Dental Association
- Policy on Early Childhood Caries (ECC): clasificación, consecuencias y estrategias de manejo American Academy of Pediatric Dentistry
- Periodicity of Examination, Preventive Dental Services and Oral Treatment for Children American Academy of Pediatric Dentistry
Revisado por el equipo clínico de Family Dental Center el .