Prevención

10 consejos para el cuidado dental diario

Respuesta corta

Para cuidar los dientes a diario: cepíllese dos veces al día durante dos minutos con pasta con flúor, use hilo dental una vez al día, limpie también la lengua, cambie el cepillo cada tres meses, limite el azúcar entre comidas y hágase una limpieza profesional cada seis meses.

¿Cuántas veces al día hay que cepillarse los dientes?

Dos veces al día, dos minutos cada vez. La segunda es la que más pesa: durante el sueño baja la producción de saliva, que es la defensa natural de la boca, así que lo que quede entre los dientes al acostarse pasa toda la noche trabajando en contra.

Dos minutos es más de lo que parece. Divida la boca en cuatro cuadrantes y dedique treinta segundos a cada uno; casi todo el mundo se queda en cuarenta y cinco segundos en total sin darse cuenta. Poner el cronómetro del teléfono las dos primeras semanas resuelve el problema para siempre, porque el cuerpo aprende a medir el tiempo solo.

Revise además la etiqueta de su pasta. Lo que protege del flúor no es la marca, es la concentración: un adulto necesita una pasta de 1,000 a 1,500 ppm, y ese número viene impreso en el tubo. Las pastas «naturales» sin flúor limpian y saben bien, pero no previenen caries.

¿Cepillo manual o eléctrico?

Los dos limpian. La diferencia existe, está medida y es más pequeña de lo que sugiere el precio.

La revisión Cochrane que reunió 56 estudios y más de 5,000 personas encontró que los cepillos eléctricos de rotación-oscilación retiran un 11 % más de placa en los primeros tres meses y un 21 % más pasados esos tres meses, con una reducción de la inflamación de la encía del 6 % y el 11 % respectivamente. Es una ventaja real, pero modesta.

Traducido a la práctica: si usted se cepilla bien con uno manual, no necesita cambiar. El eléctrico rinde sobre todo en tres perfiles concretos: quien aprieta demasiado y desgasta el cuello del diente, quien va con prisa y no llega a los dos minutos, y quien tiene poca movilidad en la mano —artritis, secuelas de un accidente— o lleva brackets. En esos casos, el sensor de presión y el temporizador hacen más que las cerdas.

¿Cuál es la técnica correcta de cepillado?

  1. Ángulo de 45 grados hacia la encía, no plano contra el diente. La placa se acumula justo en ese borde.
  2. Movimientos cortos y circulares, no de lado a lado. El barrido horizontal fuerte desgasta el cuello del diente y retrae la encía.
  3. Poca presión. Si las cerdas se abren, está apretando de más. Un cepillo deformado antes de los tres meses es la señal.
  4. Las caras internas también. Son las que más se olvidan, sobre todo detrás de los dientes de abajo del frente.
  5. La lengua al final. Ahí vive buena parte de las bacterias del mal aliento.

Y un detalle que casi nadie hace y que cambia bastante: escupa, pero no se enjuague con agua. Enjuagarse a fondo arrastra el flúor que acaba de depositar y le quita a la pasta las horas de protección que venían después. Escupir el exceso y dejar la boca así es gratis y suma.

¿De verdad hace falta el hilo dental?

Sí. El cepillo limpia tres de las cinco caras de cada diente; las dos que quedan entre diente y diente solo las alcanza el hilo o los cepillos interdentales. No es casualidad que la mayoría de las caries de adulto aparezcan exactamente ahí.

Una vez al día basta, y de noche rinde más. Si el hilo tradicional se le complica, los porta-hilos o el irrigador son alternativas válidas: el mejor método de limpieza interdental es el que usted vaya a usar todos los días.

La técnica importa más que el tiempo. El error habitual es meter el hilo de golpe y sacarlo, lo que corta la encía y no limpia nada. Lo correcto es bajarlo despacio, abrazar la cara de un diente en forma de C y subir raspando esa cara; después repetir contra el diente de al lado. Son dos movimientos por espacio, no uno.

Cuando los espacios entre los dientes son anchos —algo común después de los cuarenta, o si ha habido enfermedad de las encías— el cepillo interdental limpia bastante mejor que el hilo. Se elige por calibre, y en la limpieza le podemos decir cuál es el suyo: uno demasiado fino no toca las paredes y uno demasiado grueso lastima.

¿Qué comidas dañan más los dientes?

Lo que hace daño no es tanto la cantidad de azúcar como la frecuencia. Es el hallazgo más útil de toda la odontología preventiva y casi nadie lo conoce.

Cada vez que usted come algo con azúcar, las bacterias de la placa producen ácido y el pH de la boca cae por debajo de 5.5, que es el punto en el que el esmalte empieza a desmineralizarse. La saliva lo neutraliza sola, pero tarda entre 30 y 40 minutos en devolver la boca a la normalidad. Ese es el dato que cambia la conducta: un refresco tomado de un tirón produce un ataque ácido; el mismo refresco a sorbos durante toda la tarde produce uno detrás de otro, y el esmalte no tiene ni un momento para repararse.

Por eso un paciente que come dulce una vez al día en el postre suele tener menos caries que uno que «casi no come dulce» pero pica algo cada hora.

  • Vigile: refrescos y jugos, café con azúcar sorbido lentamente durante la mañana, caramelos de chupar, galletas de soda y snacks de almidón que se pegan a la muela.
  • Ácidos: cítricos y bebidas gaseosas ablandan el esmalte aunque no lleven azúcar. Espere media hora antes de cepillarse, porque cepillar el esmalte reblandecido lo desgasta.
  • A favor: agua después de comer, quesos —que suben el pH y aportan calcio—, vegetales crudos y chicle sin azúcar con xilitol, que estimula la saliva y acorta el ataque ácido.

Un apunte para el clima de aquí: con el calor de Santo Domingo se pasa el día bebiendo, y la diferencia entre hacerlo con agua o con refresco es enorme para los dientes, aunque las calorías sean parecidas. Si va a tomar algo dulce, tómelo con la comida y no entre comidas.

¿Sirve de algo el enjuague bucal?

Sirve como complemento y nunca como sustituto. El enjuague no retira la placa que ya está adherida al diente: eso solo lo hace la fricción del cepillo y el hilo. Un enjuague sobre una boca mal cepillada deja aliento fresco encima del mismo problema.

Dicho eso, no todos los enjuagues son lo mismo, y conviene saber cuál está comprando:

  • Con flúor. El único que aporta algo a una boca sana. Útil si usted tiene tendencia a la caries, lleva ortodoncia o tiene las raíces expuestas. Úselo en un momento distinto del cepillado —a media tarde, por ejemplo— para no lavar el flúor de la pasta.
  • Con clorhexidina. Es un medicamento, no un producto de rutina. Funciona muy bien después de una cirugía o en una encía inflamada, pero mancha los dientes y altera el gusto, así que se usa el tiempo que le indique el odontólogo y se suspende.
  • Con alcohol. Reseca la boca con el uso diario, y la boca seca es una boca con más caries y más mal aliento. Si lo usa a diario, prefiera uno sin alcohol.

¿Cada cuánto hay que ir al dentista?

Cada seis meses para revisión y limpieza, aunque no le duela nada. La caries y la enfermedad de las encías no duelen hasta que ya están avanzadas: cuando aparece el dolor, el tratamiento casi siempre es más largo y más caro que el que habría hecho falta seis meses antes.

Seis meses es el intervalo estándar, no una regla fija. Se acorta a tres o cuatro en pacientes con periodontitis tratada, con boca seca por medicación, fumadores, diabéticos o con ortodoncia puesta. Y se puede espaciar en alguien con una boca estable y sin caries en años. Es una decisión que se toma mirando su riesgo, no el calendario.

Entre visita y visita, hay señales que no conviene dejar para la próxima: encías que sangran más de dos semanas seguidas, un diente que se volvió sensible al frío y no se le pasa, mal aliento persistente aunque se cepille, o cualquier bulto o llaga en la boca que no cierre en catorce días.

En Family Dental Center la consulta cuesta RD$1,500 e incluye la revisión, la radiografía cuando hace falta y el presupuesto por escrito de lo que encontremos. Puede agendarla aquí o llamarnos al 809-542-1213.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se cambia el cepillo?

Cada tres o cuatro meses, y antes si las cerdas se abren. Cámbielo también después de una gripe o una infección de garganta. Un cepillo con las cerdas dobladas ya no entra en el surco de la encía, que es justo donde hay que limpiar.

¿Me sangran las encías al usar hilo, debo dejar de usarlo?

Al contrario: el sangrado es la razón para seguir. Casi siempre indica una encía inflamada por falta de limpieza en esa zona concreta, y suele ceder en una o dos semanas de uso diario. Si pasadas tres semanas sigue sangrando, ya no es falta de hábito y hay que revisarlo.

¿Es mejor cepillarse antes o después del desayuno?

Después, salvo que el desayuno lleve cítricos o algo ácido. En ese caso espere media hora, porque el esmalte queda momentáneamente reblandecido y el cepillo lo desgasta. Si tiene prisa, enjuáguese con agua al terminar de comer y cepíllese más tarde.

¿Sirven las pastas y los remedios caseros para blanquear?

El bicarbonato, el limón y el carbón activado son las tres malas ideas más repetidas. Aclaran un poco porque raspan, y lo que raspan es esmalte, que no se regenera. A la larga el diente se ve más amarillo, porque el esmalte adelgazado deja transparentar la dentina, que es amarilla por naturaleza.

¿El hilo dental abre espacios entre los dientes?

No. Es una creencia muy extendida y no ocurre: el hilo pasa por un espacio que ya existe. Lo que sí abre espacios de verdad es la pérdida de hueso por enfermedad de las encías, que es precisamente lo que el hilo ayuda a prevenir.

Fuentes

  1. Powered versus manual toothbrushing for oral health (revisión sistemática, 56 estudios) Cochrane Oral Health
  2. Curva de Stephan: caída del pH y desmineralización del esmalte Oxford Reference
  3. Home Oral Care: cepillado, limpieza interdental y uso de flúor American Dental Association

Revisado por el equipo clínico de Family Dental Center el .

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